Dentro de la estrategia innovadora que el Banco Español de Algas (BEA), centro dependiente de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y buscando siempre la productividad y eficacia en los procesos, se ha desarrollado junto con la empresa Singular Factory, una aplicación en entorno web y una APP para IPAD para la gestión de cepas, desde la fase de bioprospección hasta el flujo completo en un centro como el BEA.

Se trata de un software libre, de finaciación pública y de acceso público con el fin de que la comunidad participe en su mejora y evolución

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, se ha interesado por el presente y futuro del Banco Español de Algas, ubicado en la isla, según informó la Institución en un comunicado.

De esta manera, la capacidad de desarrollo industrial y económico que aún no ha explotado completamente el Banco Español de Algas fue uno de los aspectos que más llamaron la atención del presidente insular.

Radicado en la localidad grancanaria de Taliarte, el Banco Español de Algas está vinculado organizativa y presupuestariamente tanto con la Secretaría de Estado de Innovación, dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, como con la ULPGC y el Gobierno de Canarias, pese a lo cual el BEA sigue siendo, por su juventud, un organismo desconocido al que se acercan con regularidad los responsables políticos y económicos de las islas.

“Hasta que no te adentras entre las paredes de un edificio más práctico que pretencioso como es el del Banco Español de Algas, y recibes las explicaciones de sus responsables, es difícil comprender el alcance del trabajo que vienen desarrollando en el mismo; la lucha que ha significado el conseguir la certificación que le convierte en el único Banco de estas características en España y uno de los pocos que existen en el mundo, y la naturaleza de su potencialidad”, dijo Bravo de Laguna.

Finalmente, para el presidente del Cabildo, en la medida que el BEA necesite del respaldo de la institución insular para seguir adelante, “no tanto por la posible inversión en el mismo sino por la capacidad de mediación [de la Corporación] ante organismos nacionales e internacionales, sus responsables saben ya que podrán contar con la corporación insular”.

Fuente: Europa Press

Las Palmas de Gran Canaria, 20 abr (EFE).- Muchos de los efectos preventivos o curativos de enfermedades que atribuyen a ciertos alimentos llamados funcionales la publicidad o la cultura popular nunca han sido demostrados y pueden crear confusión, según Elena Ibáñez, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
De hecho, “ahora mismo hay muy pocos alimentos que se haya demostrado científicamente que son buenos para prevenir ciertas enfermedades”, según ha dicho a Efe esta trabajadora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del Consejo Superior, que participa en un proyecto que precisamente busca definir metodologías para contrastar esos teóricos beneficios.

Lograr los objetivos de esa nueva disciplina, denominada “Foodómica”, aclararía las ideas al consumidor, en la medida en que ayudaría a neutralizar “mensajes que pueden llegar a
confundir” respecto a los hipotéticos efectos curativos de algunos productos, según ha expuesto.
“Porque, en general, cuando tienes una enfermedad, la gente prefiere tomar un alimento que mejore su estado de salud que tomarse una medicina”, ha argumentado.
La investigadora no rechaza, sin embargo, la posibilidad de que determinados alimentos puedan ayudar a evitar el desarrollo de alguna enfermedad concreta y, de hecho, ha trabajado en el estudio de los beneficios que puede reportar incorporar extractos de romero a la dieta para prevenir distintas enfermedades, incluyendo el cáncer de colon.
Lograr confirmar ese efecto preventivo de ingredientes introducidos en los alimentos frente al cáncer de colon es una meta que esperan que sea realidad en unos años quienes trabajan con Ibáñez en esos estudios, que siguen en marcha, si bien la investigadora ha matizado que esas expectativas favorables se deben, en parte, a que “es una enfermedad relacionada, en un alto porcentaje de su incidencia, con la dieta”.

Advirtiendo, de cualquier modo, de que deben ponderarse en su justa medida los eventuales beneficios para la salud de este tipo de productos, ya que “lo que no podemos pensar es que los alimentos se puedan utilizar, hoy en día, como sustitutos de las medicinas”.
Además, Elena Ibáñez considera que las investigaciones en las que trabaja pueden reportar mayores garantías para el consumidor a la hora de enfrentarse a mensajes sobre las bondades preventivas de patologías de cualquier alimento, en tanto que en esa tarea se está tratando de aplicar nuevas técnicas y tecnologías, como las que se emplean en el estudio del genoma, para tener resultados más veraces.
Una opinión que ha expuesto en una conferencia organizada hoy en el Banco Español de Algas, con sede en Gran Canaria, y en la que ha hablado también sobre el análisis que han hecho con especies vegetales marinas buscando determinar sus potencialidades nutritivas para el futuro, incluidos sus eventuales efectos favorables para la salud.
Objetivo éste que ha matizado que persiguen desde el rigor científico y sin simplificaciones habituales en otras épocas, antes de que a mediados de la década pasada, la Unión Europea estableciera criterios estrictos para certificar los efectos saludables de productos alimentarios.
Puesto que, por ejemplo, no se puede decir que un alimento frene la osteoporosis solo porque se le ha añadido calcio, ha explicado.
Elena Ibáñez ha precisado que, aunque actualmente ya no cree que existan a la venta productos alimenticios que anuncien efectos saludables no contrastados, como ocurrió en
otras épocas en que “muchos salieron al mercado sin haberlos demostrado”, ello no evita que esos mensajes inciertos sigan siendo creídos por la gente.
“Probablemente ya ni lo ponen en las etiquetas, pero el consumidor se ha quedado ya con la idea de que es bueno para algo, cuando en realidad eso no ha sido convenientemente
demostrado con base científica”, ha dicho. EFE

La delegada del Gobierno, María del Carmen Hernández Bento, visitó esta semana el Banco Español de Algas (BEA) para conocer de primera mano el trabajo que desde hace más de dos años se viene desarrollando en este centro, en Taliarte

Con motivo de un proyecto de movilidad del MEC visitaron el Banco Español de Algas para tres profesores/as de acuicultura, procedentes de:

  • El Instituto Galego de Formacion en Acuicultura (Galicia).
  • El IES Manuel Tárrega Escribano (Murcia)
  • El Instituto Politécnico de FP Marítimo-Pesquero de Canarias dedicados a los cultivos de microalgas.

La visita accedió a las nuevas infraestructuras que alojan al BEA, donde los profesores conocieron de primera mano los productos y servicios que genera el Banco Español de Algas.

Visita al  Centro de Biotecnología Marina de la ULPGC y el Banco Español de Algas, del  han acogido la visita de alumnos del IES Carrizal de primero y segundo de Bachillerato (Ciencias de la salud).
El objetivo de estas visitas es progresar en el grado de conocimientos científicos, recuperar el interés por las ciencias y aumentar el nivel de matriculación en los estudios científicos y técnicos.

EL BEA PARTICIPA EN LA CAMPAÑA BIMBACHE

El estudio está coordinado por el Centro Oceanográfico de Canarias perteneciente al Instituto Español de Oceanografía. Junto al BEA, participan grupos de investigación de oceanografía, química, física y teledetección de la Universidad de Las Palmas y del COC-IEO, entre otros.

El BEA, a través del investigador Iván Alonso González ha participado en cinco campañas Bimbache a bordo del Buque Oceanográfico Ramón Margalef, en las que han recogido más de 150 muestras de microalgas y cianobacerias en la zona afectada por el volcán submarino.

28.02.12
EFE
Las Palmas de Gran Canaria, 28 feb (EFE).- Un equipo del Banco Español de Algas (BEA) ha desarrollado una aplicación informática que permite conocer, como si fuera un DNI, las características de cultivo, origen y posibles aplicaciones de las 700 microalgas, mayoritariamente de la Macaronesia, que tiene catalogadas.
La responsable de la colección de cultivos del BEA, la doctora en Ciencias del Mar Antera Martel, ha informado hoy a Efe de que se trata de un software libre, con textos, vídeos y fotografías, que puede ser consultado por la comunidad científica y por empresas interesadas en las algas, que ha sido desarrollado en los últimos seis meses y que ayudará dar a conocer en definitiva el trabajo que desarrolla el centro.
Se trata de ofrecer la garantía del origen de las algas, todo el proceso seguido para su identificación mediante técnicas clásicas y moleculares (a través de la identificación del ADN), así como sus usos potenciales con este sistema que se ha denominado “La Alage Culture Management” (ACM).

La aplicación ha sido creada por un grupo formado por informáticos y personal técnico y científico del BEA, y su novedad radica en que es la primera vez que se desarrolla un sistema para una colección de microalgas, en este caso la del Banco, que además de especies de la Macaronesia, contiene ejemplares del País Vasco y de prospecciones efectuadas en diversos países.
Además, ha subrayado que se trata de información sobre algas recientemente aisladas -no más de un año- de las que se sabe, por sus características de cultivo, que pueden tener usos industriales para la biomedicina, la cosmética, las farmacéuticas o para la obtención
de energía a partir de biomasa, entre otros.
Martel ha recalcado que se trata de una base de datos “viva” y, por lo tanto, en continuo crecimiento, pues además de recoger las condiciones del hábitat en la que toma la muestra, se informa sobre cómo se mantiene y las aplicaciones que se van conociendo; es decir, muy versátil.
Hay microalgas con altos contenidos lípidos que se pueden aplicar a la generación de biodiésel y otras ricas en azúcares aptas para la industria alimentaria o para la obtención de energía a través de biomasa, ha explicado Martel, quien señala que en otras se han detectado usos potenciales que están por comprobar.
La base de datos estará disponible en la plataforma Infraestructura Mundial de Información en Biodiversidad (organización intergubernamental que nace en 2001 y que comprende en la actualidad 53 países y 43 organizaciones internacionales) para la descarga y uso por parte de la comunidad científica internacional de manera libre y gratuita.
En un nota de prensa, el director del BEA, Guillermo García Reina, ha destacado que “el sistema desarrollado cumple con los estándares fijados internacionalmente para el intercambio de información de especímenes y de observación de colecciones de historia natural”.
Así mismo, ha dicho que espera que la aplicación pueda evolucionar y desarrollarse para añadir funcionalidades y capacidades científicas.
De hecho, “en el BEA ya se está introduciendo en la ACM varios parámetros que permitirán filtrar los recursos genéticos en función de su aplicabilidad industrial”, ha añadido.

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